viernes, 16 de marzo de 2012

Una excelente manera de describir la Filología Hispánica =)

Mamá, papá: quiero estudiar Filología Hispánica: Sí, sí, quiero comprender mi lengua, quiero descomponerla en morfemas, fonemas, jugar con la sintaxis, leer todo lo que pueda y soñar con leer más: llorar la muerte con Manrique, cantar al amor con Bécquer, enloquecer con don Quijote y emborracharme con don Máximo. Y luego quiero vivir en Londres, en Edimburgo o en donde sea, hablar de mi lengua, de mi literatura, de mi cultura, de mi vida, de mí, en inglés, en alemán, en árabe, transmitirla a toda la gente que conozca, propagarla por el mundo, que vuele, que caiga en diferentes tierras, una suerte de semilla de letras, y que florezca, que florezca después: más letras, más cuentos, más tildes, más versos. Y ahora lo estoy haciendo. En jerga universitaria soy un proto-filólogo. No, filósofo no, filólogo. Un proyecto de filólogp. Al igual que antes existía una proto-lengua que era el paso antes de llegar al español, al italiano, al francés: yo estoy cruzando el puente que me llevará a ser mensajero de nuestra cultura. Ahora estoy formándome: luego yo formaré a otros muchos para que este maravilloso legado que tenemos siga pasando de mano en mano, de boca en boca. Pero qué responsabilidad ser portador de este pequeño país de las maravillas, que encierra desde el hasta el, pero qué ganas de ir aumentando esa carga, ese don. Así que soy proto-filólogo. Pero no es solo eso: soy proto-mundo. Un proyecto de mundo rebosante de cultura que existirá. Lo mejor es eso. Que existirá y será gracias a nosotros: los filólogos.

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